Taller gráfico de diseño y corte de plantillas de estarcido reutilizables
Stencil Market nace en un taller donde cada plantilla se piensa antes de cortarse. Trabajamos mylar para muros, telas, madera y señalética artesanal, y cada serie sale con su ficha técnica: tipo de mylar, micras de espesor, número de capas, puentes de unión y orden de aplicación con aerosol o esponja. No vendemos un motivo suelto; entregamos una matriz probada, con marcas de registro y una guía de transferencia para que el siguiente uso no dependa de la memoria de quien la cortó.
El archivo se organiza por motivo, nivel de detalle y uso previsto, así que puedes entrar por una hoja botánica para interior, por un alfabeto condensado para rotular tela, o por una retícula geométrica pensada para superficies grandes. Los proyectos que documentamos salen de talleres de Lima, con medidas, tiempos de secado y pruebas de registro anotadas en la misma ficha. Si ninguna plantilla del catálogo encaja con lo que tienes en mente, se puede pedir un encargo a medida con la medida exacta que necesitas.
Si tienes un muro, una tela o un panel de madera esperando un estarcido, este es el punto de partida. Escríbenos con el motivo, la superficie y el tamaño aproximado que tienes en mente. También sirve si aún no lo tienes claro: podemos revisar juntos qué formato conviene según el uso previsto.
Casi todas las dudas giran alrededor de lo mismo: qué tan resistente es la plantilla, cómo se registra sobre superficies que no son lisas y qué se necesita para pedir una medida que no está en el catálogo. Aquí van las respuestas tal como las damos cuando alguien escribe o pasa por el taller.
Depende del mylar y del trato. Una matriz de 190 micras aguanta bien varias jornadas si se limpia con paño húmedo y se guarda plana, sin doblar los puentes de unión. Las de 250 micras, pensadas para letras cerradas y series tipográficas, soportan más pasadas porque el corte es más rígido. Lo que acorta la vida útil no es el aerosol, sino dejar la pintura seca sobre el borde del corte: ahí el filo se pierde y el registro empieza a correrse.
El corte es el mismo, pero la aplicación cambia. Sobre tela cruda conviene trabajar con dos pasadas ligeras en lugar de una carga fuerte, porque la fibra absorbe y el aerosol se expande. En madera el registro es más limpio y admite detalles finos. En hormigón claro, sobre todo si la superficie es porosa, hay que probar la adherencia en una esquina poco visible y ajustar la dilución antes de cubrir el paño completo.
Sí. Las series del archivo se escalan sin rediseñar el corte, así que un motivo botánico o un alfabeto condensado se puede adaptar a un paño más alto o más ancho. Para eso necesitamos la medida final de la superficie, el uso previsto y si vas a aplicar con aerosol o con esponja. Con esos datos definimos micras, puentes de unión y número de capas antes de cortar.
Con marcas guía. En formatos amplios trazamos referencias con tiza o cinta antes de fijar la matriz, y el orden de aplicación queda documentado capa por capa: silueta base, medios tonos y detalles finales. En los proyectos de muro interior y en el mural geométrico sobre hormigón, ese orden fue lo que evitó corrimientos entre pasadas. Si la superficie es irregular, la prueba de registro se hace primero sobre cartón kraft.
Sí, las guías de transferencia están disponibles para acompañar el uso de cada serie. Explican cómo fijar la matriz, cómo controlar el secado entre capas y qué hacer si el motivo se va a repetir varias veces sobre el mismo paño. No sustituyen la prueba de registro, pero ahorran bastante tiempo cuando se trabaja por primera vez con una plantilla del archivo.
El taller está en Lima, Jr. Valentina Franco # 34074, y desde ahí se coordinan los encargos. Si el proyecto es en otra ciudad, lo resolvemos por correo o teléfono antes de cortar: medida, uso previsto y tipo de superficie son los tres datos que pedimos siempre. Puedes escribir a info@stencilmarket.com o llamar al +51 1739978 para plantear el caso.
Stencil Market trabaja el estarcido como oficio: se diseña la matriz, se corta y se prueba antes de que llegue a tus manos. Estas son las líneas de trabajo que atendemos de forma habitual, tanto si vienes con una idea cerrada como si necesitas definir el formato sobre la marcha.
Traducimos un boceto, un logotipo o una referencia a una plantilla cortada en mylar. Definimos el tipo de lámina, el espesor en micras y los puentes de unión según el motivo: no es lo mismo una hoja con nervaduras finas que un bloque de letras cerradas. Cada matriz sale con su ficha técnica para que sepas con qué estás trabajando.
El mismo corte puede repetirse en superficies muy distintas, pero el comportamiento cambia. Sobre tela la absorción pide pasadas ligeras; sobre hormigón rugoso conviene probar adherencia antes de cargar color. Ajustamos el corte y el orden de aplicación al soporte que vas a intervenir, no al revés.
El archivo está organizado para que puedas recorrerlo con criterio: por motivo (botánico, geométrico, tipográfico), por nivel de detalle y por el uso al que se destina la pieza. Así eliges una matriz que ya está pensada para señalética, para un mural interior o para rotular paneles y bolsas.
Cuando el formato estándar no encaja, se rediseña el corte. Trabajamos variantes de escala para superficies grandes sin perder el filo de los puentes ni la legibilidad del motivo, y documentamos el registro para que la repetición sobre el muro salga alineada desde la primera capa.
Cada encargo incluye la secuencia de aplicación: qué capa va primero, cuándo conviene esponja y cuándo aerosol, y cómo controlar el secado entre pasadas. Es la parte que suele marcar la diferencia entre un estarcido limpio y uno con corrimientos.
Si quieres ver cómo se comporta una matriz antes de encargarla, revisa los proyectos documentados en talleres de Lima y luego cuéntanos la medida exacta que necesitas.
Cada encargo de estarcido pasa por una secuencia que ya está probada en el taller. No es un protocolo rígido, pero sí un orden que evita retrabajos: primero se define el uso, después se corta la matriz y solo entonces se prueba sobre la superficie real. Estos son los pasos que seguimos de forma habitual.
Antes de cortar nada, se aclara dónde va la plantilla: muro interior, hormigón exterior, tela cruda, madera o señalética. De ahí salen las decisiones de espesor de mylar y de puentes de unión. Una matriz fina se comporta distinto sobre una pared rugosa que sobre una bolsa de tela, y conviene saberlo desde el inicio.
El dibujo se prepara pensando en qué partes deben quedar unidas para que la plantilla no se desarme. Los puentes sostienen nervaduras, letras cerradas y detalles finos. En el taller se revisa ese trazado antes de pasar la cuchilla, porque un puente mal ubicado arruina la matriz completa.
La primera aplicación nunca va directo al muro. Se prueba sobre cartón kraft o retazo de tela para verificar que las capas coincidan y que las marcas guía funcionen. Ahí se ajusta la presión del aerosol o la carga de esponja según cómo absorba el soporte.
Cuando la plantilla tiene más de una capa, se define el orden: silueta base, medios tonos y detalles al final. Entre capa y capa se respeta un secado en ambiente ventilado para que el color no se corra al apoyar la siguiente matriz. Ese tiempo depende del soporte y de la dilución, no es fijo.
Terminada la jornada, la matriz se limpia con paño húmedo y se guarda plana. Un mylar bien cuidado mantiene el filo del corte y admite varias sesiones de trabajo. Si el encargo lo requiere, se documenta la escala usada para repetir el mismo registro más adelante.
Si quieres ver cómo se aplica esto en casos concretos, revisa los proyectos documentados o consulta las capacidades del taller antes de pedir tu plantilla a medida.